jueves, 5 de noviembre de 2020

Procrastinar


Siempre hemos escuchado mucho esta palabra, pero ¿sabes qué es? 

Para no irnos en biblias y más biblias encontrando un significado perfecto, procrastinar tiene que ver con hacerle caso omiso a tus responsabilidades, que por cierto, estas no siempre son del gusto de todos, a veces estas responsabilidades nos suelen parecer difíciles y allí es donde más las ignoramos, por lo general podemos quedarnos en cama pensando en lo difícil que puede ser y perdemos tiempo valioso en el que podemos emplear intentándolo y cumpliéndolo; por lo general las actividades que solemos emplear al momento de procrastinar son de nuestro gusto, en el que podemos perder todo un día con tal de evadir eso que no queremos hacer.

El problema ocurre cuando esto se vuele parte de nuestra rutina, por así decirlo y nos imposibilita avanzar.

¿Cuántas veces te has encontrado con que ha finalizado el día y, te has dado cuenta que no has terminado de hacer las tareas que tenías pendientes para ese día, y que eran importantes para ti, para alcanzar tus metas?

 


Te doy algunos ejemplos que pueden ser familiares:

Tienes que estructurar una tarea de trabajo compleja e importante para presentar en tu universidad pero siempre que vas a empezar te dan ganas de ir a prepararte algo rápido de comer. ¿Acerté? Lee unos más, puede que no.

Tienes una idea para mejorar en tu universidad, para finalmente ser un excelente estudiante pero cada vez que vas a empezar te pones a ver videos y tu tiempo se termina.

Antes de realizar una tarea del colegio, quieres tomarte un tiempo “corto” de descanso.

Quieres organizarte para intentar ser el mejor egresado de la U, la meta de tus sueños pero, “nunca sobra tiempo”

Llegó el día de disminuir la cantidad de café que tomas en tu escritorio pero tienes muchas tareas  trabajos que presentar, entonces sientes que es justo tomar todo lo que te dé la gana. 

Existen muchos más, aun así, si hay algo aquí con lo que te identificas déjalo en la cajita de comentarios. 


Causas de la Procrastinación

Generalmente, el procrastinar suele tener una relación muy directa con:

• La ansiedad

• El perfeccionismo

• Apatía

• Baja Autoestima

Por lo general, la procrastinación suele estar más inclinada por el miedo a fracasar, tener poca motivación y también por qué no decirlo, falta de buenos hábitos.

Pero no te sientas mal, todos y cada uno de estos puntos que mencioné los puedes trabajar, para eso me he tomado el tiempo para traerte unos buenos tips que te servirán. Puede ayudar, no sólo a mejorar la productividad en tu ambiente de labores, sino que también ayudará en tu salud personal.


¿Sabías que existen tipos?

Aquí te traigo a conocer cinco de ellos, ¿crees que te puedes identificar con alguno de ellos?

El perfeccionista. Este tipo de procrastinador trata de evitar los errores por miedo a ser avergonzado o juzgado, explica el psicólogo Neil Fiore, fundador de Fiore Productivity y autor de “Awaken Your Strongest Self. Estas personas son tan exhaustivas en cada fase de un proyecto que acaban por consumir el tiempo de trabajo del que disponen. Eso supone lo terminen acabando en el último minuto, a toda prisa, aumentando la probabilidad de cometer errores.

El impostor. Según Fiore, estas personas tienen miedo de ser calificados de incompetentes y acaban por acaparar todo el trabajo, al fin de reafirmar su posición. A menudo, este tipo comportamiento surge al rodearse de un entorno compuesto por personas que son difíciles de complacer, generando lo que se llama “la indefensión aprendida”, muy vinculada a la depresión.

El miedoso. Cuando el trabajo es aburrido o desagradable, es posible posponer las cosas sólo para evitar tener que realizarlas, explica Nicole Bandes, experta en productividad. Una tendencia que está relacionada con la desmotivación.

El abrumado. A veces, el hecho de tener muchas cosas que hacer al mismo tiempo dificulta la tarea de saber por dónde empezar, desembocando finalmente en un bloqueo que le impide iniciar el trabajo. Tal y como explica Fiore, tanto si ha sido por elección propio como por una orden de la dirección, la realidad de esta acumulación por exceso de trabajo es que es el propio exceso lo que nos impide avanzar en el proceso.

El fortunado. Algunas personas creen que hacen su mejor trabajo si es bajo presión, por lo que suelen posponer las cosas hasta que se encuentran entre la espada y la pared. Esta tendencia, según Bandes, cobra fuerza si, al final de ese proceso, el resultado ha sido bueno y, por tanto, ha logrado ser valorado por los jefes.

Estos comportamientos, además de generar un estrés laboral innecesario, pueden llegar a dañar a la persona mentalmente.


Aquí te dejo 7 tips como solución ¡Aplícalos! 

Ten en cuenta que esto es un proceso, no será de la noche a la mañana, sé paciente y constante. 

1. Identifica un patrón y crea estrategias

Identificar lo que te hace aplazar tus tareas es el primer paso para romper con este hábito.

Haz una autoevaluación: observa tu rutina, percibe en qué momentos buscas excusas para procrastinar y también apunta los horarios del día en los cuales eres más productivo. Haz anotaciones y entiende qué tipos de tareas te dan más placer y por qué. 

Después analiza y crea estrategias para disminuir los malos hábitos para dar lugar a los buenos.


2. Haz meditación y controla tus pensamientos

La meditación es una aliada importante para vencer este mal hábito. Como hemos dicho, la ansiedad está relacionada con el exceso de pensamientos. Al controlarlos, vencerás una parte del proceso. La técnica de consciencia plena ayuda a comprender los sentimientos y a enfocar la atención en el presente.

Al establecer conexiones con las actividades, el cuerpo para de funcionar con el piloto automático y realiza tareas con más calidad y más percepción.



3. Haz una sola cosa a la vez

Muchas personas creen que realizar varias tareas al mismo tiempo es sinónimo de productividad. Pero eso puede ser también un signo de procrastinación.

Al hacer muchas cosas al mismo tiempo, postergas la entrega de todas y no terminas ninguna con buena calidad. Por eso, lo mejor es dividir grandes tareas en pequeñas partes y crear metas para cada una de ellas.

Por ejemplo, si necesitas crear un calendario anual de contenido, comienza creando fechas de entrega para el mes, el trimestre o el semestre. Al final del período, habrás concluido todo el trabajo sin sufrir por todo el proceso.

 


4. No te castigues por procrastinar

Peor que perder el plazo de una entrega es culparse por eso.

Cuanto más te culpes y te castigues por los errores, mayor será la ansiedad que sentirás en la próxima tarea por la responsabilidad que le atribuyes a esa acción.

Perdonarse sinceramente y no sentir culpa es fundamental para poder superar los hábitos que impiden nuestro desarrollo personal. Lo que no debes confundir es el perdón con las excusas.

Sé amable y generoso contigo pero nunca te apenes de ti mismo, pues esto hará que no puedas salir del lugar. ¡Recuerda que eres capaz!

 


5. Usa técnicas de gestión del tiempo

Muchas veces no sabemos cómo hacer la gestión del tiempo y de las tareas y terminamos siendo improductivos. Por eso, utilizar técnicas de gestión puede ser importante.

La técnica Pomodoro consiste en trabajar en períodos separados de 25 minutos, en los que el profesional necesita enfocarse totalmente en la tarea, sin interferencias externas, como utilizar el celular, conversar con otras personas o ver televisión.

Pasados los 25 minutos, es necesario descansar 5 minutos y repetir ese ciclo 4 veces. Después del ciclo entero se hace una pausa mayor de 30 minutos.

Hay otras técnicas y aplicaciones que ayudan en eso. Lo importante es entender que hay momentos en que tu mente necesita estar 100% centrada en una única actividad.

 


6. Haz planes contemplando imprevistos

Un gran problema que los procrastinadores enfrentan son los imprevistos. Estos generalmente ocurren siempre, pero solo causan problemas para los que no se organizan con anticipación.

Dejar tareas para última hora es muy arriesgado, pues causa dependencia de factores externos que no los manejas únicamente tú.

Puedes enfermarte, puede faltar luz, Internet puede parar de funcionar, un familiar puede necesitar de ti y la tarea quedará para después.


 

7. Prioriza lo que tienes que hacer

Entender la importancia de cada tarea y las responsabilidades que ellas conllevan nos hace procrastinar menos en tareas corrientes. Un mapa mental puede ayudarte a que no pases por alto ninguna tarea.

Puede parecer poca la importancia de enviar un email en el plazo correcto, pero cuando paramos para pensar que es parte de nuestro trabajo y que eso involucra actividades de la vida de otras personas, ese trabajo adquiere más importancia.

Somos engranajes de grandes máquinas y al elaborar cada pequeña tarea con calidad, todo el proceso funciona mejor. Recuerda el dicho: Se cosecha lo que se siembra.







4 comentarios:

  1. Todos hemos procrastinado, como manejarlo y dejarlo es importante, gracias por la información

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  2. Auch, ese es mi mayor problema, procrastinar :,v
    muchas gracias por la info :3

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  3. Yo tenía muchos problemas con esto de la procrastinacion, era vista como pereza o desgana, hoy hay más información al respecto

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  4. Buena info, la procrastinación es un gran problema que afecta el desempeño de los estudiantes

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